Bishop Zubik's Letter on Immigration (Spanish Version)

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Queridos Hermanos y Hermanas:

En mi carta pastoral: “La Iglesia Viviente” me dirijo a la importancia de construir una cultura de vida al respetar tolda la vida. Esto incluye respeto por la gente de diferentes países, sociedades, razas y culturas.

“En Jesucristo, se revela la plenitud del amor de Dios”, escribí en “La Iglesia Viviente.”El amor que Jesús vierte en Su ministerio, y en el de dar Su propia vida en la cruz, fluye de la intima unión de amor con Su Padre. Es el mismo amor que el Espíritu Santo derrama sobre la Iglesia. La Iglesia Viviente es un signo de la poderosa dimensión del amor dentro de cada corazón humano – amor que quiere y necesita conectarse con Dios y con el mundo. La Iglesia a la cual el Papa Juan Pablo II llamo “experta en humanidad”, proclama una visión del mundo en el cual la gente puede vivir en paz, libertad y verdad” (12).

Por que somos todos hermanos y hermanas en Cristo, quiero elevar mi preocupación por el actual sistema migratorio en los Estados Unidos. El presidente Obama anuncio en su discurso del 27 de enero en su Estado de la Unión que esto será una iniciativa mayor el próximo año, y pronto nuestros lideres legislativos debatirán la reforma migratoria completa.

Existen muchos de nuestros hermanos y hermanas en la Diócesis de Pittsburgh quienes se encuentran afectados por las políticas de migración, incluyendo a aquellos que buscan ciudadanía, refugiados, trabajadores religiosos, familias separadas y estudiantes que estudian en los Estados Unidos. Como una familia sometida a Dios debemos de insistir sobre una reforma migratoria justa y completa que este basada en el entendido de que somos una nación de inmigrantes.

La reforma migratoria debe de establecer nuevas políticas que ofrezcan una respuesta moral a un sistema descompuesto. La reforma migratoria debe de considerar a la familia y las políticas para mantener estas familias juntas. La reforma migratoria debe de ofrecer una solución viable para aquellos que buscan la residencia permanente en los Estados Unidos.

En “La Iglesia Viviente” hablo de la dignidad humana que es ambas, personal y social. “Cada persona es una criatura de Dios y por lo tanto vive en relación a todas las demás personas. Este aspecto social de cada persona humana es también inherente en nuestro propio ser y necesita ser respetado, no ignorado” (26).

Nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, dijo durante su visita de abril del 2008 a los Estados Unidos que la libertad “no es solamente un regalo, pero es también una convocatoria a la responsabilidad personal. Los Americanos saben esto por experiencia. “La preservación de la libertad llama al cultivo de la virtud, de la auto disciplina, al sacrificio por el bien común y a un sentido de responsabilidad por los menos afortunados. Demanda el valor para participar en la vida cívica y llevar nuestras mas profundas creencias y valores a un razonado debate publico.”

Me uno a los obispos de los Estados Unidos al apoyar la reforma migratoria completa que respete la dignidad humana del individuo y lo sagrado de la familia. Sobre estas bases, le he pedido al Diacono Alexander Wroblicky, secretario de la diócesis para la Evangelización y Asuntos Sociales, y a la Sra. Greta Stokes Tucker, directora del Departamento para Católicos Negros, y Comunidades Étnicas y Culturales, copresidir un equipo de trabajo dirigido solamente a la reforma migratoria completa. Sus cargos son los de dirigir actividades en la diócesis para educar e informar al clero, religiosos, religiosas y a todos los fieles dentro de la Diócesis de Pittsburgh sobre los asuntos actuales sobre migración, implementar la campaña de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos por una reforma migratoria justa, y proponer estrategias de acción que reflejen el Evangelio y la rica doctrina social de la Iglesia.

Por favor, únanse conmigo en oración por nuestra nación y nuestros oficiales electos para que“nunca hagan nada por rivalidad o vanagloria, sino que todos tengan la humildad de creer que los otros son mejores que ellos mismos, cada uno buscando por los interese de los otros mas que por los de uno mismo” (Filipenses 2:3-4)

Es imperativo que tengamos compasión por todos los demás, inclusive por los inmigrantes, al vivir, orar, y trabajar juntos en solidaridad y especialmente como la Iglesia de Pittsburgh, el Cuerpo de Cristo.

Agradecido por nuestra creencia de que “Nada es imposible con Dios”, quedo de ustedes

Su hermano en Cristo

Monseñor David A. Zubik
Obispo de Pittsburgh